domingo, 4 de mayo de 2008

La Viática Brigada


Sale el perro brigadista con casco y largavista, aullando sin sirena, la chaqueta abierta sin botones y la lengua brillante bien afuera, sale en cuatro patas con su socio brigadista el Mono Aullador Tarradelas, que no aulla en la brigada porque tiene en la boca una banana. Y van corriendo pero no llegan nunca hasta que el Mono se pone una peluca, salta y baila en la Sociedad de Fomento, de paso por la esquina de Barrientos. Junta con su espectáculo improvisado un fajo de billetes y una bolsa con monedas para tomarse un hidravión o cualquier otro vehículo motor que los acerque al lugar del accidente, ahí en el puente donde el diablo perdió los dientes. Llegan más tarde que corriendo. suspira el mono y se queja el perro Jefe cuando les anuncian unos agentes "Señores, aquí no ha pasada nada, era sólo un oloroso arenque que se peleó con el detergente, como podrán constatacionar esto no es urgente." Así que retornan o regresan cabizbajos los no héroes de la jornada, ya sin fajo de billetes ya sin gorra con monedas, el cuartel de la Brigada queda a treinta cuadras y no les queda otra que volver a patas.
Pero al mono atorrante nunca lento de reflejos se le ocurre volver en cola hamacándose de las cables. Al principio el perro no quiere saber nada por no causar un eléctrico incidente, pero la cola es larga y la jornada es corta y hoy al final del día tampoco hicieron tanto, por no decir salvo los viáticos, más bien digamos, poca cosa.

3 comentarios:

Morkelik dijo...

muy buena la combinacion de texto e ilustracion, me encanto!

Mimi dijo...

Se sigue disfrutando este blog. Muy bueno!

Beatriz Abel dijo...

muy bueno el relato, tiene un ritmo casi vertiginoso, interesante